Manifiesto de CESIDA en el Día Internacional de las Mujeres

MANIFIESTO DE CESIDA EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

 

En este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Coordinadora Estatal de VIH-Sida CESIDA, quiere recordar que en 29 países, las mujeres necesitan el consentimiento de su marido o pareja para acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva, que en 92 países, las niñas pueden casarse antes de los 18 años, que en 112 países la violación conyugal no está penalizada, en 49 no hay una ley específica para la violencia doméstica y en 45 países, no hay una legislación destinada al acoso sexual.

En total, 150 países tienen al menos una ley que trata a mujeres y a hombres de forma distinta, y 63 países tienen cinco o más leyes similares, según ONUSIDA. 740 millones de mujeres se ganan la vida en la economía informal, con acceso limitado a la protección social, a los servicios públicos y a la infraestructura.

Cada semana, alrededor de 7.000 mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años contraen la infección por el VIH. En África Subsahariana, tres de cada cuatro infecciones nuevas afectan a las adolescentes de entre 15 y 19 años. Las mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años tienen el doble de probabilidades de vivir con el VIH que los hombres. Más de un tercio (35%) de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida. En algunas regiones, las mujeres que son víctimas de la violencia tienen un 50% más de probabilidades de contraer la infección por el VIH, como señala ONUSIDA. Las mujeres con VIH, tienen un factor de riesgo añadido para la violencia y según el estudio de Gielen  de 2005 tienen peores indicadores de salud mental cuando sufren situaciones de violencia.

En nuestro país, entre las mujeres, la transmisión heterosexual constituye la gran mayoría, con un 85,0% de los nuevos diagnósticos. Las mujeres se diagnostican cada vez a una edad mayor, y en una situación inmunológica peor que los hombres. Entre los nuevos diagnósticos de VIH en las mujeres, más de la mitad son en mujeres inmigrantes. En España, como en otros países europeos, el porcentaje de mujeres con infección por VIH ha sido siempre inferior al de los hombres, situándose en la actualidad en torno al 15%. La realidad también es que son diagnosticadas en peor situación clínica e inmunológica que los hombres, y la edad al diagnóstico es mayor en las mujeres que en los hombres y es por tanto necesario sensibilizar y favorecer la realización de la prueba del VIH, en mujeres jóvenes y adultas y no únicamente cuando se presentan síntomas clínicos o en el momento del embarazo.

CESIDA reivindica una sanidad universal y gratuita que favorezca la atención a las mujeres más vulnerables especialmente a las mujeres inmigrantes que aún hoy tienen dificultades en algunas Comunidades Autónomas para el acceso al sistema sanitario público. Necesitamos una atención integral con equipos multidisciplinares para mujeres que viven con VIH, que dé respuesta a necesidades específicas tales como menopausia, embarazo, envejecimiento prematuro, problemas óseos, renales, etc.

Los enfoques de género, sobre todo en materia de salud, muchas veces, se centran en las desigualdades biológicas o fisiológicas, en el ciclo vital de las personas sin tener en cuenta las relaciones de poder ni los modelos de género. Es necesaria una atención integral y diversa que permita detectar las situaciones de violencia y que ofrezca  respuesta a las desigualdades de género. Necesitamos la formación específica de los profesionales que van a trabajar con las mujeres que viven con VIH. En muchas ocasiones esta formación es inexistente, por lo que es complicado potenciar la corrección de las desigualdades de género.

Para CESIDA hablar de estigma con interseccionalidad de género y VIH es imprescindible abordar la situación de las mujeres transexuales y atender de forma específica sus necesidades. Es necesario introducir la perspectiva de género en todos los servicios sociales y sanitarios que atienden a mujeres que viven con VIH, más aún cuando estamos hablando de mujeres que por una de sus variables de vida, están directamente posicionadas en una situación de discriminación.

Es importante entender cómo los mandatos de género y la socialización sexista a la que estan continuamente expuestas las mujeres, se las sitúa en una doble o triple discriminación. Entendiendo triple si añadimos a estas dos variables, ser mujer y tener VIH, se suman otros episodios o realidades que incrementan esta situación tales como mujer transexual, discapacidad, persona migrante, drogodependiente, persona que ejerce la prostitución, etc.

Los prejuicios y la falta de información suponen un gran obstáculo en el tratamiento y la prevención del VIH ya que puede actuar como posible facilitador de conductas de riesgo, miedo a realizar pruebas diagnósticas, ocultamiento, miedo a revelar el estado serológico, etc. Necesitamos herramientas para combatir el estigma, trabajando la autoestima, para reducir la carga emocional y social, además tenemos que tener en cuenta las dificultades que encuentran muchas mujeres para establecer procesos terapéuticos y de recuperación, al tener mucho más interiorizado la idea de cuidar que de ser cuidadas.

Finalmente, queremos recordar que en las relaciones afectivas o de parejas, el estigma puede favorecer una estrategia de poder sobre la mujer, el miedo a que revelen su estado serológico a hijos/as, amistades o familiares, si ha sido confiado, o los efectos de la enfermedad en la salud física, son en muchas ocasiones utilizados como medida de control y violencia psicológica hacia la mujer, situándola en riesgo de sufrir violencias machistas agravadas por su situación de seropositiva.

En este 8 de marzo CESIDA se une, nuevamente, a la lucha de las mujeres, reivindica con orgullo su compromiso feminista,  demanda el fin de toda discriminación sexista y reivindica la necesidad de empoderamiento y perspectiva de género en todas las políticas publicas, especialmente en las que afectan directamente en la salud de las mujeres.