Las mujeres con VIH sufren más violencia

  • El 31,4% de las mujeres ha sufrido violencia de género, según el estudio publicado por el Hospital de Orihuela, entre otras instituciones.

  • El Pacto de Estado contra la violencia de género no recoge las necesidades específicas de protección de las mujeres con VIH.

03/03/2020 – Las personas con VIH son víctimas con mayor frecuencia de abusos y las mujeres más, según alerta un estudio realizado por un equipo de investigadores e investigadoras del Hospital Vega Baja de Orihuela, del Hospital General Universitario de Elche y del Hospital Universitario de Elda y de la Fundació per al Foment de la Investigació Sanitària i Biomèdica de la Comunitat Valenciana (Fisabio). El estudio ha sido realizado con 94 pacientes, de los cuales el 24,4% de personas ha sufrido violencia intrafamiliar y el 31,4% de las mujeres son víctimas de violencia de género, con una incidencia superior a la de los hombres (23,7%) y una mayor duración en el tiempo (hasta los 36 meses).

“El nuevo escenario político amenaza los derechos de las mujeres y no podemos permitirnos dar ni un paso atrás en igualdad”, reclaman.

El Pacto de Estado contra la violencia de género no recoge las necesidades específicas de protección de las mujeres con VIH”, reclama Carmen Martín, portavoz de la Comisión de Mujeres de CESIDA y coordinadora de la Asociación Ciudadana Cántabra Antisida (ACCAS).  “El nuevo escenario político amenaza los derechos de las mujeres y no podemos permitirnos dar ni un paso atrás en igualdad.”

Los datos de este estudio del Hospital de Orihuela reflejan la tendencia de violencia hacia las mujeres en todo el mundo. Globalmente el 35% de las mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida. ONUSIDA señala que en algunas regiones las mujeres que son víctimas de la violencia tienen un 50% más de probabilidades de contraer la infección por el VIH. Las mujeres con VIH, tienen un factor de riesgo añadido para la violencia y, según el estudio de Gielen de 2005, tienen peores indicadores de salud mental cuando sufren situaciones de violencia. Además, según ONU Mujer, existe una significativa amenaza de que se reviertan los logros feministas: “A día de hoy, ningún país puede pretender que ha alcanzado la igualdad de género. Hay una serie de obstáculos que permanecen sin cambios en la legislación y en la cultura”.

“Pedimos a Irene Montero y al Ministerio de Igualdad una respuesta unánime a todas las formas de violencia”, reivindica la Comisión de Mujeres de CESIDA

“Pedimos a la ministra Irene Montero y al Ministerio de Igualdad una respuesta unánime a todas las formas de violencia”, reivindica Carmen, en nombre de la Comisión de Mujer de CESIDA, “Las mujeres y las niñas sufren múltiples formas de violencia en el hogar y en espacios públicos. También es violencia la exclusión social, no tener acceso a una sanidad universal real, que las mujeres migrantes con permiso de residencia no puedan tener acceso al tratamiento antirretroviral o que se den cifras de mayor insatisfacción sexual en mujeres seropositivas”. Para hablar de las formas de violencia feminizada la organización ACCAS ha colaborado en organizar en Santander esta semana varias representaciones de los “Monólogos de la Vagina”, que dan voz a más de 200 entrevistas realizadas a mujeres sobre su sexualidad, su placer, situaciones de abuso y violencia en menores y adultas, mujeres trans, etc. “También hay monólogos felices que hablan del clítoris como órgano destinado únicamente al placer y con unas 8.000 terminaciones nerviosas. Un ‘botón de placer’”, comenta Carmen, al frente de este proyecto.

Las cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud muestran que más de la mitad de las mujeres europeas tienen un diagnóstico tardío del VIH, lo que significa que se detecta cuando su sistema inmunitario está más debilitado, lo que afecta también a su calidad de vida posterior. Además de diagnosticarse más tarde, un estudio publicado en Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes y recogido por GTt (Grupo de Trabajo sobre tratamientos del VIH) expone que las mujeres mayores con el VIH tendrían un peor estado físico y una peor calidad de vida que los hombres con el VIH de edades similares. Sin embargo, estas mujeres presentaban mejores datos clínicos que los hombres, pero influye negativamente el rol de cuidadoras de las mujeres en su estado de salud. “En sintonía con las conclusiones del artículo, consideramos que los gestores del sistema sanitario y quienes desarrollan las políticas sociales deben tener en cuenta el gran reto de atender a las necesidades de envejecimiento de las personas con el VIH”, reivindican las integrantes de la Comisión de Mujeres de CESIDA.