Jornada de centros residenciales: El problema de la inequidad territorial

El 17 y 18 de septiembre CESIDA organiza unas jornadas para debatir sobre el modelo actual de centros residenciales, las opciones de futuro y  la responsabilidad sobre la gestión de este recurso. A las jornadas acudirán organizaciones que tienen casa de acogida, centros de día y otros recursos residenciales, así como políticos para generar un debate que tenga incidencia política.

¿Qué es un centro residencial?

Los centros residenciales son espacios en donde se proporcionan distintos cuidados a personas que por determinados motivos no pueden realizarlos en su hogar o no disponen de vivienda.

Los centros residenciales atienden a personas con enfermedades o patologías que precisan cuidados que no pueden procurarse por sí mismos dado su estado de salud. También alojan a personas en riesgo o en situación de exclusión social, personas sin hogar. Además, hay centros residenciales especializados en atender a personas de la tercera edad.

El centro residencial ofrece la opción de centro de día o de alojamiento completo.

Centros residenciales para personas con VIH/Sida

Los centros residenciales se crearon en los años 80 para poder acompañar hasta la muerte a pacientes con sida en los últimos estadios de la enfermedad.

Este panorama ha cambiado debido al éxito científico y farmacológico que ha desarrollado nuevos medicamentos que permiten a las personas con VIH tener una buena calidad de vida y que, además, ha aumentado la esperanza de vida. No obstante, los estudios científicos muestran un envejecimiento prematuro de esta población, por lo que desde las entidades se observa la necesidad de contar con recursos para dar respuesta a personas con VIH que necesitan un centro residencial, ya sea por envejecimiento, por situación de exclusión, enfermedad mental, por desarrollo de comorbilidades, situación de dependencia, etc.

Desde CESIDA detectamos que en la actualidad las residencias de la tercera edad (públicas privadas y concertadas) en ocasiones rechazan a personas con VIH porque existen protocolos que permiten excluir a personas con enfermedades infecto-contagiosas. Dada la transmisibilidad del VIH, en opinión de CESIDA, no tiene sentido, ya que con la carga viral indetectable y con unas medidas universales de prevención no hay riesgo de transmisión no se transmite el virus.