Descubiertas las claves de las cepas más agresivas del VIH

linfocito_VIHEn algunos individuos el destrozo al sistema inmunitario avanza a velocidades inusitadas. Un estudio con participación española arroja luz sobre las causas de esta rápida evolución.

La infección por VIH no siempre se comporta igual y la clave está en el tiempo que tarda en destruir el sistema inmunitario de la persona a la que infecta. Al igual que existen personas en las que el virus progresa lentamente, hay individuos en los que el destrozo al sistema inmunitario avanza a velocidades inusitadas. Ahora, un estudio publicado en la revista AIDS ofrece algo de luz sobre las características de esas variantes más agresivas del VIH y da un motivo más para el diagnóstico precoz de la infección, todavía más importante en estas cepas.

La progresión normal de la infección por VIH supone que los pacientes que no reciban tratamiento tardarán entre 8 y 11 años en desarrollar sida. Pero distintos estudios han demostrado que un 15% pueden hacerlo en tan solo tres años. Esos son los progresores rápidos y es en los que se ha centrado el estudio recién publicado.

El trabajo, impulsado por la Obra Social La Caixa y el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, pretendía responder a una pregunta que inquieta a los científicos: qué tipo de virus avanza más rápido y qué características tiene el sistema inmunitario del paciente al que infecta.

Para resolver esta cuestión, los investigadores analizaron datos de miles de pacientes de Suiza (país que aportó una cohorte al estudio, en el que participa la Universidad de Lausanne) y España, aunque finalmente solo pudieron basarse en los de 92 seropositivos, ya que tenían que ser individuos de los que se conociera con certeza la fecha aproximada de infección, algo “que normalmente se desconoce”, según explica el investigador de IrsiCaixa y profesor de investigación de ICREA Javier Martínez Picado, uno de los autores del trabajo.

De esos 92 pacientes, 46 eran progresores rápidos y la otra mitad, estándar, lo que permitió comparar las características de ambos grupos. Uno de los datos observados se refiere a la forma de entrada del virus en las células. Según explica Martínez Picado, el VIH tiene que empujar tradicionalmente dos puertas para infectar la célula: una de ellas es siempre la proteína CD4 y la otra puede ser la proteína CCR5 o la proteína CXCR4, asociada a un peor pronóstico.

Los virus de progresión normal suelen entrar por CCR5 y, a lo largo de la infección, pueden cambiar a la otra cerradura. Sin embargo, lo que se ha visto en este estudio es que los virus de progresión rápida, entran a la puerta de peor pronóstico directamente. Otra característica observada en el trabajo, es que este tipo de virus tiene una mayor capacidad replicativa.

Pero si hay un asunto inquietante en lo descubierto es que esta clase de virus se está adaptando con facilidad a personas con sistemas inmunitarios y perfiles genéticos similares (determinados por los marcadores HLA) y, sobre todo, muy comunes en la población. Esto implica que, una vez transmitido, tiene más posibilidades de progresar a sida con más rapidez.

Así, sería importante saber cuanto antes si el virus que infecta a una persona es o no de progresión rápida. Hasta ahora, y sin conocer la fecha de infección, esto solo se ha podido determinar con un marcador clínico, la destrucción de los CD4. Sin embargo, a partir de este trabajo se pueden desarrollar biomarcadores, aunque Martínez Picado reconoce que esto es aún “caro”.

Otra pregunta que se formulan a partir de este trabajo es si la persona con virus que progresan rápidamente responden igual al tratamiento antirretroviral. “Hemos hecho un estudio con más de 20.000 personas y pronto daremos respuesta a esta cuestión”, concluye el investigador catalán.

Vía El Mundo