La desaparición del Plan Nacional del Sida aboca al cierre de servicios Imprimir E-mail
La Verdad (Murcia)   

La cifra: 200.000 euros ha perdido la Región de Murcia por la eliminación del Plan Nacional, según Salud Pública

El Comité Antisida se ha visto ya obligado a clausurar un centro de intercambio de jeringuillas en Cartagena

La desaparición del Plan Nacional del Sida -borrado de un plumazo en los últimos Presupuestos Generales del Estado- amenaza con arruinar las políticas de prevención y lucha contra el VIH en la Región. La Consejería, encargada de derivar los fondos estatales a los distintos programas y a las organizaciones sociales, se quedará este año sin los 200.000 euros que debían llegar del Plan, según el dato que ofrece el director general de Salud Pública, Francisco García Ruiz.

Además, al recorte del Ministerio se suma el de la Comunidad Autónoma, fruto del Plan de Reequilibrio. Todos los grifos se han cerrado, y las consecuencias ya han comenzado a visualizarse. El Comité Antisida (Casmu), la principal ONG en el campo de la lucha contra el VIH, cerró el día 1 de junio un bajo en Cartagena que durante años se ha utilizado para el intercambio de jeringuillas. El servicio iba más allá. «Se guardaba la medicación a personas sin techo y se les ofrecía una merienda a través del Banco de Alimentos», recuerda Bartolomé de Haro, gerente de Casmu. Galletas, café con leche, paté, bocadillos. Para algunos de estos toxicómanos, era su única comida al día.

Entre 25 y 30 personas acudían diariamente a este local, situado en la carretera de Los Mateos, en una zona especialmente castigada por la droga. Ahora, tienen la posibilidad de ir a la sede de Casmu en el centro urbano. Pero no solo existe el peligro de que muchos dejen de ir. El servicio se ha recortado, porque los horarios deben adaptarse al funcionamiento del centro, que atiende a otros colectivos y pacientes, y porque ya no hay alimentos.

El bajo de la carretera de Los Mateos se financiaba gracias al Ayuntamiento de Cartagena, que este año no ha aportado su parte, y a la Consejería, que mantiene una deuda con Casmu de 17.000 euros por subvenciones del año 2011. De los 50.000 euros que les correspondería a esta organización en 2012 todavía no se sabe nada. «A principios de año advertimos a Salud Pública que no podíamos mantener los servicios en estas condiciones, pero nos pidieron que continuásemos y nos prometieron que nos pagarían. Ahora, nos encontramos con que no hay dinero del Plan Nacional y estamos a la espera de que Sanidad nos aclare la situación», explica Bartolomé de Haro.

Casmu cuenta con dos sedes, una en Cartagena y otra en Murcia, en las que ofrece información, reparte preservativos, organiza grupos de autoayuda y mantiene servicios de ayuda psicosocial. En Cartagena, Casmu es la única organización que trabaja en la prevención del VIH en la prostitución femenina y masculina.

Adiós a la prueba rápida

Además, desde este año, la ONG lleva a cabo en sus sedes la denominada prueba rápida, un test que permite al paciente conocer en pocos minutos si es o no portador del VIH. Tras años de reivindicación, Casmu consiguió por fin que la Región ofreciese este servicio, que ya funciona en la mayoría de comunidades autónomas. Ahora, este paso adelante puede convertirse en una marcha atrás. «De momento continuamos gracias a que tenemos una ayuda de 5.000 euros de un laboratorio farmacéutico», explica el gerente de Casmu.

El sida ha dejado de ser, gracias a los antirretrovirales, una enfermedad inevitablemente mortal. Pero, precisamente por la relajación en la percepción del peligro, la prevención se ha descuidado. Los jóvenes de entre 20 y 24 años suponen ya el segundo grupo con mayor incidencia de VIH en la Región (tras el segmento de 30 a 34), según la última estadística. Uno de los principales problemas reside en que estos jóvenes no acuden a hacerse las pruebas, con lo que extienden el virus.

El test rápido, que no necesita hacerse en un centro de salud, pretende precisamente atajar esa situación. Puede ofrecerse incluso en unidades móviles en las zonas de ocio nocturno o de prostitución, o en los campus universitarios. Pero todo esto son ya posibilidades enterradas por los recortes. Ni siquiera está garantizada la propia existencia del Comité Antisida, una organización histórica en el campo del VIH en la Región. La situación, advierte, Bartolomé de Haro, es dramática. La ONG está a la espera de que Sanidad ofrezca una respuesta. Francisco García Ruiz, director general de Salud Pública, no garantiza la continuidad de Casmu. «Nos preocupa mucho el tema», asegura. «No vamos a recibir las subvenciones del Plan Nacional, y también nosotros tenemos recortes», admite.

 
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