Situación ONG´s Imprimir E-mail

El tejido asociativo ha sido, desde sus inicios, un elemento clave en la lucha frente a la infección por VIH.

Las organizaciones no gubernamentales nos hemos ido movilizando para dar respuesta a un problema de salud pública con un enorme componente social. Durante todos estos años hemos intentado paliar el impacto negativo de la infección con programas de intervención finalistas, dirigidos a la heterogeneidad de problemáticas y de personas que configuran el escenario de la pandemia. Desde la diversidad y particular realidad, cada organización ha intentado convertirse en garante de los derechos humanos de los afectados, facilitando la participación ciudadana y luchando por un mundo mejor para las personas que viven con el VIH. Este trabajo, ha sido realizado usualmente en solitario, o desde la confluencia puntual de esfuerzos entre un pequeño número de entidades por objetivos concretos y marcados casi siempre por una insuficiencia de recursos económicos y técnicos.

Por otra parte, a todas las dificultades y obstáculos que ya de por sí se enfrentan las ONG de acción social frente al VIH, hay que añadirles los mismos males que otras ONG que trabajan en otros ámbitos. Un estudio de la Fundación ESPLAI, que se cristaliza en el libro "El Tercer Sector visto desde dentro", apunta las fortalezas y debilidades de las ESAL. Apuntamos una representación tanto de las debilidades como de las fortalezas.

Se reconocen como las debilidades principales:

  • Trabajo de “bomberos sociales”, activismo, falta de reflexión interna y de estrategias globales.
  • Carencias en la participación dentro de las asociaciones.
  • Carencias en la formación de los miembros.
  • Escasez de recursos humanos y el desgaste personal. Las relaciones confusas entre voluntarios y profesionales.
  • Insuficiencia de recursos, inestabilidad de los proyectos y difícil sostenibilidad de las organizaciones.
  • Dependencia de instituciones públicas.
  • Desconocimiento mutuo, mala coordinación con las instituciones públicas.
  • Resistencia a los cambios y a las nuevas tecnologías.
  • Carencia en la comunicación social de las asociaciones.

Fortalezas:

  • Los recursos humanos: los voluntarios y los profesionales asalariados.
  • Los valores éticos que defendemos.
  • Las asociaciones como espacio de relación y articulación de necesidades e intereses sociales.
  • La proximidad a los problemas y necesidades sociales y el conocimiento de la realidad.
  • La creatividad, la capacidad de adaptación, el tesón.
  • Mayores recursos, mayor profesionalización, mejores programas.
  • Capacidad de acción.
  • Capacidad de influencia social.
  • Incremento del interés y el reconocimiento social.
  • Mayor apertura a la colaboración entre entidades.

CESIDA quiere ser un recurso que ayude a las organizaciones miembro a convertir sus debilidades en fortalezas y a ser un refuerzo positivo ante las buenas prácticas, mediante la gestión del conocimiento y la comunicación eficaz.